Venimos a este mundo a aprender, y esta es de esas oportunidades de recibir educación del maravilloso Maestro que es Buda. Y todo esto gracias a que nuestra amiga Mar nos acercara este grandioso material. Namasté.
Oscar
De: M ar

El pensamiento de Buda es muy lejano al nuestro. Acepta el sufrimiento, renuncia a las pasiones... Cosas que a nosotros nos resulta muy difícil de hacer. ¿Hasta qué punto podemos llegar a comprenderlo? Aun así, todos somos humanos y en todas partes nos preocupan los mismos problemas de la existencia. Al intentar entender la solución que encontró Buda, vemos que nuestra manera de pensar no es la única.
¿Quién fue Buda?
Siddhartha Gautama, más conocido como Buda, que significa "el Sabio", "el Iluminado", "el Despierto", vivió aproximadamente del 560 al 480 a.C. Nacido en el seno de una familia noble que, junto con otros linajes aristocráticos, gobernaba un pequeño Estado al pie del Himalaya, Buda tuvo todo cuanto deseó tanto de niño como de joven. Sin embargo, experimentó una inquietud intelectual y espiritual y se sintió disgustado con el mundo opulento en qué vivía; vio que éste era un mundo pasajero y esto le provocó una gran incertidumbre. Finalmente, Buda abandonó su hogar para convertirse en un peregrino, buscador de la verdad que liberaría a todos los hombres del sufrimiento de la muerte.
Las cuatro señales
Dice la leyenda que un día Siddharta quiso visitar los jardines reales. Salió de palacio y encontró un viejo decrépito en medio de la calle. "¿Qué clase de hombre es éste?", preguntó. Su acompañante respondió: "Señor, es un anciano, doblado por los años". Entonces Siddharta descubrió que todos los hombres y seres vivos envejecen y se entristeció mucho. Más adelante encontró un enfermo. Se dio cuenta de que la salud es tan frágil como los sueños y se entristeció todavía más. Prosiguió su camino y encontró un cadáver con la comitiva que lo lloraba. Siddharta tomó entonces conciencia que la vida se acaba y perdió toda alegría y consuelo. Finalmente, encontró todavía un personaje. Sereno, digno, con la mirada baja, los hábitos de un monje y un bol de limosnas en la mano. "¿Quién es este hombre tan calmado?", pidió. "Señor, es un anacoreta, un religioso que ha abandonado toda ansiedad y lleva una vida austera, libre de pasiones y envidias, y mendiga su sustento diario". En aquel momento, y después de haber visto la vejez, la enfermedad y la muerte, Siddharta decidió dejar a su familia para buscar la salvación en el ascetismo.
La iluminación de Buda
Podían pasar días, semanas e incluso meses sin que Siddharta probara un solo bocado. Vivía en soledad en los bosques, valles y montañas y no se dedicaba sino a meditar. Esperaba un pensamiento, una visión que le descubriera la alegría de vivir. Pero se dio cuenta de que cuando uno busca, no encuentra, porque sólo ve aquello que busca y no se vuelve receptivo a nada ni está abierto a nada.
Entonces abandonó Siddharta el ascetismo, ingirió alimento abundante para recuperar las fuerzas físicas y practicó la meditación pura, no acompañada de ascetismo. Una noche se encontraba meditando al pie de una higuera y se le presentó la iluminación. Un instante de conocimiento mostró a Siddharta, ahora Buda, qué es el sufrimiento, de dónde proviene y cómo puede suprimirse.
La leyenda de Buda
Los detalles sobre la vida de Buda no pueden ser considerados históricos, es decir, como hechos que realmente ocurrieron, para los libros budistas están llenos de mitos y episodios milagrosos, de forma que no podemos saber qué es cierto y qué no lo es. Aún así, los detalles son importantes. Expresan aquello que significa la vida de Buda para los budistas.
El pensamiento de Buda
1. La vida es sufrimiento
Para Buda, la vida es sufrimiento. La vejez es sufrimiento. La enfermedad es sufrimiento. La muerte es sufrimiento. Estar unido a seres no queridos es sufrimiento. Estar separado de seres queridos es sufrimiento. No obtener aquello que nos apetece es sufrimiento. Por lo tanto, la gran preocupación de la doctrina de Buda es salvarse del sufrimiento.
El sufrimiento proviene, según Buda, de la inquietud. La inquietud del placer, la inquietud de cambiar, la inquietud de morir. El objetivo que propondrá Buda será, pues, la supresión del sufrimiento mediante la supresión de esta inquietud a través del aniquilamiento radical del deseo. Si ya no odiamos ni amamos ni deseamos disfrutar, ni tenemos miedo de cambiar o de morir, la inquietud se desvanece y deja de causarnos sufrimiento.
2. El camino de la liberación
Buda no enseña un sistema para conocer la verdad, sino un camino para liberarnos del sufrimiento inútil que comporta muchas veces la existencia. Este camino consiste en la purificación de toda nuestra vida. Hace falta que cuidemos el cuerpo, que no nos dejemos llevar por las pasiones, que pensemos las cosas y que meditemos. Y debemos cuidar de todos estos ámbitos al mismo tiempo. Sólo así nos sentiremos liberados, tranquilos, contentos de verdad. Por eso es por lo que la vida de los monjes budistas es pasiva e indiferente. Estos monjes abandonan cualquier iniciativa, se resignan, son serenos y tienen una paciencia extraordinaria. Aun así, también hay budistas que participan en las actividades de los hombres. Éstos, sin embargo, tampoco se dejan arrastrar por el remolino del mundo. Se mantienen imperturbables. Hacen, pero es como si no hicieran. Son pero no son. Ni la vida ni la muerte los afectan. Las afrontan con impasibilidad.
En resumen, el camino de la liberación de Buda requiere lo siguiente: ser conscientes de todos nuestros actos, estar atentos a la vocecita que todos tenemos en nuestro interior. De hecho, lo que se exige básicamente a los monjes budistas es sinceridad en todo lo que hacen y dicen en la vida cotidiana. Únicamente esta manera de vivir los libera del mundo y los permite llegar al Nirvana.
3. ¿Qué es el Nirvana?
El Nirvana es un estado de lucidez que penetra las apariencias de forma que vemos más allá de lo normal y adquirimos una claridad superior sobre todas las cosas. No es, pues, un estado de éxtasis, borrachera o gozo, como los inducidos por las drogas. Para los monjes budistas, por ejemplo, es la postura normal. En el Nirvana descubrimos que todo lo que existe está siempre en movimiento y que, por lo tanto, nunca existe realmente, sino sólo en apariencia. Observamos, así, que todo lo que vemos es engaño, y que por ello nos inquieta y nos hace sufrir. Ahora bien, esta visión tan trágica no nos entristece, al contrario, nos relaja: nos libera del afecto que sentimos por las cosas. Al darnos cuenta de la banalidad de lo que nos rodea, nos desentendemos, superando de esta manera el sufrimiento.
El Nirvana es un estado de sosiego, de paz y tranquilidad. En el Nirvana despierta en nosotros el amor búdico, que consiste en una compasión y una simpatía enormes por todo ser viviente. Una vez liberados del mundo, podemos amarlo, pero no como se aman a las personas o las cosas, sino desinteresadamente. La filosofía de Buda predica una vida armónica en comunión con la naturaleza.
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19:56
Breno

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